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La Oficina Cubana de Propiedad Industrial acusa a EE.UU. de entorpecer la circulación del ron Havana Club. |
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27 de Abril 2007 |
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Una noticia publicada en Prensa Latina da cuenta de que el gobierno de Estados Unidos fue acusado de emplear artificios legales para frenar la circulación de marcas de Cuba, durante un Seminario Internacional sobre signos distintivos de productos o servicios que se celebra en la Habana.
María de los Angeles Sánchez, Directora de la Oficina Cubana de la Propiedad Industrial (OCPI), denunció el proceder de las autoridades norteamericanas al impedir que compañías nacionales ejerzan sus derechos sobre las marcas registradas y vigentes. En tal sentido, la funcionaria se refirió al caso de la empresa cubana de ron Havana Club Holdings, la cual ha sido blanco de constantes ataques e intentos de robo del registro en territorio estadounidense.
La OCPI considera ese hecho una expresión más del bloqueo económico, comercial y financiero de Washington contra Cuba, que incluye también lo relacionado con la propiedad intelectual.
Cuba ha adoptado, hace algunos años, la decisión de adherirse a mas de una docena de tratados internacionales propiciados por la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI), justificados básicamente por dos motivos: el primero, para proteger las marcas y patentes creadas por los organismos y empresas estatales, y el segundo, con la intención de utilizar los foros mundiales para denunciar las maniobras de Estados Unidos.
Sin embargo, Cuba ha adherido tres de los cuatro tratados mas álgidos en propiedad intelectual administrados por la OMPI, los que impone Estados Unidos a los países que suscriben los Tratados de Libre Comercio (TLC). El primero es el Tratado de Budapest sobre el reconocimiento internacional del depósito de microorganismos a los fines del procedimiento en materia de patentes; este apunta a la privatización de la vida. El segundo es el Arreglo de Madrid para el registro internacional de marcas; el cual delega en un organismo supranacional (OMPI) la potestad de otorgar un derecho sobre una marca que tiene efecto territorial, tradúzcase "cesión de soberanía" y el tercero es el Tratado de cooperación en materia de patentes (PCT); que conduce a la patente mundial y al establecimiento masivo de monopolios.
En el mismo seminario internacional organizado en La Habana, Beatriz Amorín, consultante de la Oficina Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), organismo especializado del sistema de las Naciones Unidas, “lamentó las abismales diferencias tecnológicas existentes en la actualidad en el orbe”. Parece que la funcionaria no se enteró que las diferencias tecnológicas, son creadas por la legislación que el propio organismo donde trabaja impulsa, fomenta y mundializa.
Mientras tanto la OMPI utiliza los funcionarios cubanos para predicar por todo el mundo las bondades del sistema de propiedad intelectual y les paga con trofeos como el otorgado recientemente a la Empresa Innovadora a la Corporación Cuba Ron S.A. por el uso efectivo de su sistema integral de gestión de propiedad intelectual.
La OMPI promete entregar una medalla de oro a los especialistas del Centro Nacional de Investigaciones Científicas, creadores de un sistema computarizado a flujo continuo para detectar el crecimiento bacteriano, denominado DIRAMIC.
También se premiará a los autores de SURFACEN, un producto natural para tratar el síndrome de Dificultad Respiratorio Agudo.
Hasta hoy suman ocho los reconocimientos de esa oficina internacional a Cuba desde que premió en 1989 a la vacuna contra la Nisseria Meningitides del grupo B, de la doctora Concepción Campa y un colectivo de especialistas del Instituto Finlay de La Habana, según informa Prensa Latina.
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Aporrea |
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